En los últimos años la longevidad ha aumentado considerablemente y el estado de salud de los mayores también he mejorado. Tener calidad de vida una vez finalizada la etapa laboral se convierte en un hito fundamental.

La jubilación no es un momento puntual, sino un proceso largo que necesita adaptación y, por ello, afrontarla de una forma adecuada es imprescindible. 

De hecho si nos paramos a pensar, cualquier cambio natural en nuestra vida conlleva tiempo y entrenamiento, somos seres que necesitamos procesar información y dar tiempo a la adaptación y asimilación. Empezar a caminar conlleva caer, gatear, agarrarse… Trabajar en algo que nos gusta es ponerse objetivos, estudiar, empezar a trabajar en algo que nos gusta menos, pero nos da experiencia y dinero. Tener hijos es procesar durante 9 meses los cambios físicos y psíquicos que conlleva. Cambiar los hábitos y rutinas después de 30 0 40 años de un día para otro es como intentar que un niño se ponga en pie hoy, que un estudiante empiece en un trabajo para el que no está cualificado mañana o que unos padres reciban en sus brazos a su hijo o hija ahora.

Las personas jubiladas que no han tenido un proceso de adaptación por lo general viven picos de felicidad durante el primer año, que a menudo se toma como unas largas vacaciones. Pero después llegan los problemas y el descenso del bienestar. La jubilación afecta a varios campos, no sólo al tiempo en el trabajo, afecta a las relaciones con la pareja, a la pérdida de intimidad personal, ocio, economía, red de apoyo. Si no se ha pensado en cómo gestionar los siguientes años puede surgir una sintomatología ansiosa, depresiva derivado de una sensación de pérdida de valía o vacío”.

AFRONTAR LA JUBILACIÓN CON UNA ACTITUD ADECUADA

Mantener una actitud positiva y proactiva ante esta nueva etapa de nuestras vidas es fundamental para poder disfrutar de sus aspectos positivos. 

Para ello recomendamos:

  • Generar una buena red de apoyo tanto familiar como de amistades antes y durante la etapa de jubilación. Es recomendable no perder el contacto con aquellas personas que han participado activamente y de manera positiva en nuestra etapa laboral, pero estar abiertos a conocer nuevas personas que aporten un punto de vista en la nueva etapa es aún más positivo.
  • Ocupar nuestro tiempo con actividades que estimulen la realización personal, despierten nuestro interés y produzcan satisfacción. Estas actividades pueden ser participar en algún voluntariado, cursos de educación para adultos, hacer ejercicio,etc.
  • Pero quizás lo más importante es adaptar las expectativas a la realidad. Un problema habitual es tener una imagen idealizada de la jubilación, de felicidad y de realización personal y cuando esas expectativas no se cumplen se produce una gran frustración. Es bueno conversar con otras personas jubiladas para tener una perspectiva previa diferente, buscar puntos de vista distintos y en caso de no lograr la adaptación buscar ayuda profesional que nos guíe en el cambio.

Y es que aunque la jubilación marca el fin de la vida laboral, también marca el inicio de otras muchas actividades y experiencias de las que se debe disfrutar. 

Cada vez son más las actividades destinadas a cubrir las necesidades y anhelos de nuestros mayores, como deporte al aire libre, viajes, clases de informática, talleres de memoria, de pintura… Debemos de encontrar aquellas que nos hagan encontrarnos mejor con nosotros mismos y disfrutar de esta nueva etapa. 

Mantener la mente activa es fundamental para afrontar de forma positiva este cambio y por ello, la estimulación cognitiva nos hará ver como continuamos siendo hábiles en muchas actividades. Y, como si eso fuera poco, gracias a la realidad virtual podemos conseguir que además, estas actividades nos provoquen un gran placer al crear relaciones con otros personas en la misma situación que nosotros y disfrutar de lugares a los que nunca hemos viajado o recordar grandes momentos.